Sancheng: Capítulo 04- Moxi, que la paz te siga en la vida

Y después de tomarme casi 1 mes de vacaciones de esta novela, ya estoy de regreso con ella.  Tratare de terminarla para final de este mes ya que solo quedan 11 caps + los extras.

Que le aproveche.

Traducido por yari


Capítulo 04- Moxi, que la paz te siga en la vida

Moxi se apresuró a la casa en la noche.

Me estaba apoyándome sobre el diván mientras le di un vistazo y continúe leyendo mi libro. Él se paró en la puerta por un momento ante cuidadosamente entrar. Él se sentó en el borde del diván, deliberadamente, y luego dijo, “Escuche que soldados vinieron hoy.”

“Si.”

“Sansheng…”

Tire el libro a un lado, me senté, y lo miro justo en los ojos. “¿Qué me quieres preguntar?”

El abrió su boca pero no logro decir una palabra.

“Fui yo quien golpeo a esos soldados,” le dije. “Shi Qianqian también fue ahuyentada por mí.”

El me miro por un momento, y luego en realidad sonrió una sonrisa impotente.

Levante una ceja y dije, “¿Qué? ¿Asi que quieres casarte con la hija del general? Oh, estaba mal entonces; he arruinado tu matrimonio. Si te hace así de triste, buscare a la chica y la traeré de vuelta. Ella parece estar enamorada de ti.” Salí en el momento que termine de hablar.

El me jalo hacia atrás, su cara un poco sonrojada. “Sansheng, tu sabes que eso no fue lo que dije. En realidad estoy muy feliz que tu… que tu estarías tan celosa por mí. Es solo que…”

“¿Es solo eso?”

“Los soldados dijeron que tú eres un demonio. Ellos pretenden invitar al Reverendo Imperial para exorcizar mal mañana.”

“¿El Reverendo Imperial?” recuerdo ver la cara severa ayer en el callejón.

Moxi frunciendo asintió. “Sansheng, ¿Necesitas esconderte?”

“¿Esconderme?” pregunte confundida. “¿Por qué me escondería? No soy un demonio.” Pero viendo la expresión preocupada de Moxi, de repente entendí. “Moxi, ¿Siempre has pensado que soy un demonio? ¿Quieres que me esconda porque estas asustado de que el Reverendo Imperial descubriría mi identidad ‘demoniaca’?”

Moxi frunció.

Asentí la cabeza y me murmure a mí misma: “Me imagino que es de esperarse. He vivido contigo por tantos años y aun mi apariencia no ha cambiado ni un poco. Cuando quería fuego, haría fuego; cuando quería viento, hacia viento. Haría sentido que me pensaras como un demonio. Ahora mismo, ¿Tienes que estar asustado de mí?”

Después de escuchar mis palabras, un cambio repentino pasó en la cara de Moxi: un rastro raro de enojo. “¡¿Por qué debería de estar asustado de ti?! ¿Y que si eres un demonio? Yo solo sé que Sansheng nunca me ha herido. No soy una persona sin corazón. ¡Yo sé exactamente como cada persona en este mundo me trata! Sin mencionar, no eras un demonio malo para nada, y aun si lo fueras, ¡Yo ya te amo y te amare por el resto de mi vida!”

La palabra ‘amor’ me hizo feliz adentro. Mi labio no podía pero acurrucarse a una sonrisa.

Moxi siempre ha sido de genio apacible. Sin tener que decir, él era especialmente gentil hacia mí. Yo raramente lo veía tan irritado sobre algo que encontré que su muestra actual era bastante extraña. “¿Entonces de que te preocupas?”

Su cara se puso tiesa. Mi desnudar de sus pensamientos lo desconcertó un poco. Él estaba callado por un momento, y luego suspiro. “Sansheng, estoy asustado de que serás hostigada.”

Estaba entretenida después que lo escuche. “¿Te acuerdas del patio de Fofo Wang?”

El me miro: “Ni siquiera una brizna de hierba quedo.”

Asentí en satisfacción. “Está bien ser acosado mientras pueda acosarlo de vuelta. Tu esposa puede tragarse todo excepto el abuso. No tienes nada de qué preocuparte.”

Animado por mi ocurrencia, Moxi no dijo nada más.

Por la noche, cuando fuimos a lavarnos, vi un pequeño agujero en su manga. Le pregunté, sorprendido, “¿Qué pasó?”

Moxi escondió su manga. “No es nada. Yo solo tuve una pelea con algunos soldados de hoy y mi camisa quedó atrapada en su armadura, eso es todo.”

Alcé mi mano: “Dame la túnica. Te ayudaré a cocerla.”

Bajo la luz de las velas, remendé de puntada a puntada el agujero. Moxi se sentó a mi lado, inclinando la cabeza para verme ayudarlo a reparar su ropa. Una sonrisa se quedó en sus labios como si encontró la felicidad en esta pequeña cosa.

“Todo hecho.” Le entregué la túnica. Al ver la satisfacción en su rostro, fuera de la nada le pregunté: “¿Es el emperador actual un buen gobernante?”

Moxi recibió su túnica y me respondió: “Él es un soberano muy sabio.”

Asentí. “Entonces ese gran general que tiene todo el poder militar en sus manos – ¿Es el un buen general?”

Moxi frunció el ceño. “Si hablamos de mando de las tropas en combate, él es sin duda muy talento. Sin embargo, no necesitamos su especie de sed de sangre para mantener el país en paz.”

Asentí con la cabeza de nuevo. “Si se deshacen de él, ¿Será la vida del pueblo mejor?”

“Sin el control del general, el emperador será capaz de pasar libremente las reformas, y la vida del pueblo, naturalmente, mejorara.” Moxi me miró de forma extraña. “Sansheng, ¿cuando te has interesado por estas cosas?”

“Si hay una manera de deshacerse del general para el bien del pueblo, ¿Serás feliz?”

Los ojos de Moxi iluminaron, pero al instante bajó la mirada para ocultar ese brillo en sus ojos. “Por supuesto que sería feliz.”

Asentí con la cabeza de nuevo. “Se está haciendo tarde. Tiene cosas que hacer mañana, vete a la cama.”

Después de que la vela se apagó en la habitación de Moxi, permanecí sentada en la cama, con los ojos bien abiertos mirando a la luz de la luna más allá de los cristales de las ventanas.

¿Por qué Moxi peleara con otras personas sin ninguna razón? Pensé en todo lo que había sucedido hoy y llegué a comprender. Debió haber escuchado a alguien llamarme un demonio, y cuando después escucho que el reverendo Imperial iba a venir aquí mañana a ‘exorcizarme’, él momentáneamente no pudo contener su temperamento y participó en un enfrentamiento con los demás.

Moxi siempre había sido una persona tolerante, y no había sido un oficial por mucho tiempo. A pesar de lo que lo favorece, el emperador ni siquiera le otorgo una finca. Al parecer, Moxi estaba en una posición muy difícil en la corte.

Por hoy pelear con la gente de la casa del general, he empujado a Moxi en la tormenta.

Era cierto que no era nada como los demás. Mañana, cuando el reverendo Imperial llegue, si fuera a decir cosas como “la oscuridad acecha en ti” o “tú no eres una forma de vida de este mundo”, entonces Moxi sólo puede besar sus ideales y forcejear sus adiós…

No importa lo que elija hacer, no le debo implicar.

Pensé en el brillo en los ojos de Moxi cuando habló de sus ideales. Use un hechizo invisible y me fui a la habitación de Moxi. “Fuiste tú quien me diste mis tres vidas”, le dije mientras veía su rostro dormido, “Asi que poco importa si tengo que usar mi vida para ayudarte a interceptar tu tribulación. Y como yo soy tu esposa en esta existencia, voy a tener que ofrecer mi apoyo total para lo que sea que mi marido quiera.”

Me senté junto a su cama, me inclinó, y suavemente coloque un beso en sus labios. “Moxi, que la paz te siga en la vida.”

Temprano en la mañana siguiente, un decreto convocó con urgencia a Moxi al palacio. Me recordó en varias ocasiones antes de salir que si el reverendo Imperial viniera, tenía que aguantar hasta que regresara. Le prometí fácilmente.

Poco después de su partida, un sacerdote que brilla intensamente con aura sublime llegó a la casa. Esta Reverendo Imperial parecía muy joven de todas las apariencias externas.

“Usted es valiente para en realidad atreverte a venir a la capital después de matar a Abbot Kongchen.”

Lo primero que el reverendo Imperial me dijo fue esto. Me aturdí por un buen rato antes de recordar del Abbot Kongchen de cual hablaba era el monje que había trato cazarme lo largo de estos nueve años. “Eso no es cierto. Murió de vejez; que no tiene nada que ver conmigo. Yo no soy un demonio, y no puedo matar a la gente.”

El Imperial reverendo se burló. “La oscuridad se esconde en ti. Si no eres un demonio, entonces dime, ¿qué eres?”

Si le digo que yo era el espíritu de una piedra en la orilla del Wangchuan, yo estaba bastante segura de que iba a insistir que era un fantasma. Reflexioné un momento y le pregunté: “¿Por qué estás tan seguro de que soy un demonio?”

“Sabremos si eres o no una vez que uso mi fuego Samādhi para comprobar la verdad.”

Pensé por un momento y luego asintió con la cabeza. “Está bien, pero hay que hacerlo en un lugar lleno de gente y quemarme en un andamio. Que la gente lo vea. Si estoy quemada al final, eso prueba que no soy un demonio, y debes utilizar tu honor como el reverendo Imperial para proclamar al mundo que has matado a la persona equivocada.”

Estaba asombrado por mis palabras. Por fin, dijo, “¡Es mejor que no haya ningún truco bajo tus mangas!”

“Hey, eres un hombre de religión, ¿Cómo puedes tener tales pensamientos impuros? Está bien, está bien, estoy en un apuro. Por favor, arrástrame rápidamente para quemar.”

Yo caminé rápidamente fuera de la puerta. Por la otra parte, el permaneció plantado dentro de la casa. Fruncí el ceño interrogante, volví, y tiré de su brazo: “¿Por qué eres tan mujer? No estabas tan indeciso  la última vez que trataste de ayudar al viejo monje a matarme.”

Cuando llegamos a la entrada del mercado, los soldados ya estaban allí para establecer el andamio. Estos pocos soldados parecían muy familiares; Supuse que eran también personas de la familia del general. Brevemente se estaban estupefactos al ver que no estaba herida en lo más mínimo, pero que incluso estaba arrastrando el reverendo Imperial hacia aquí. Me di la vuelta y salte al andamio, con elegancia y gracia, por supuesto, enviando a los espectadores a ponerse nerviosos con asombro.

Até una cuerda al azar a mi alrededor, saludé al reverendo debajo y grité: “Oye, ¡Ya está hecho!”

El reverendo Imperial no hizo ningún movimiento, además de mirarme con el ceño fruncido. Asimismo, sólo lo miré hacia atrás.

De repente, una mujer salió desde el lado. Era la misma mujer que había acompañado a Shi Qianqian el otro día para revolver problemas en nuestra casa.

Ella gritó una vez que ella me vio: “¡Es ella! ¡Ella es un demonio! Ella ha hechizado al canciller e incluso hirió a nuestra jovencita. Era tan terrible que nuestra joven todavía tiene que despertar. Su Eminencia, debes de ayudar a eliminar a este monstruo. ¡Hay que acabar con la semilla del mal! “Ella tiró de la manga del reverendo Imperial mientras lloraba, llorando tanto que el público tuvo que derramar lágrimas junto con ella. Si la persona con la que estaba señalando y criticando no fuera yo, me temo que también iba a compartir el mismo odio con ella.

Los ojos del Reverendo Imperial se helaron mientras él la apartó de encima y fríamente me preguntó: “¿Tiene algo que decir en su defensa?”

“Realmente no soy un demonio”, suspiré.

Un huevo llegó lanzando a mi vestido. Un niño pequeño en la ropa de aspecto caro se abrió paso entre la multitud mientras lanzaba otro huevo hacia mí. “¡Tu heriste a mi hermana! ¡Tú eres una mala persona! ¡Incluso le robaste el amor de mi hermana! Hermano Moxi claramente está enamorado de mi hermana. ¡Todo es por tu culpa!”

Mi ceño inconscientemente se frunció mientras mire a los dos huevos rotos en mi vestido. Pero lo que me había provocado más fueron las palabras que dijo. Sonreí y moví un dedo, levantando el mocoso en el aire. “Niñito, tu hermana le gusta, pero la que le gusta soy yo.”

Se retorcía en el aire. El Llanto de una mujer de mediana edad ahora se pregonaba aún más fuerte mientras ella seguía gritando: “Zorra, ¡No te atrevas a dañar nuestro joven amo!” La multitud que me rodeaba también estaba empezando a zumbillar.

“¡No le hagas daño a los demás!” El reverendo Imperial fríamente gritó. La cuerda amarrándome se apretó, la fuerza se fue de mi dedo, y el pequeño mocoso fue lanzado desde el aire, atrapado por la mujer.

Inmediatamente, una sensación de ardor subió sobre mí cuando el fuego se encendido en las plantas de mis pies.

El fuego samadhi.

Esta mortal había realmente practicado el Fuego Samadhi. Una difícil hazaña, eso.

En verdad, le tenía miedo al fuego. Había pocos seres espirituales en el bajo mundo que no le tuvieran miedo al fuego. Si uno necesitaba diferenciar a un demonio de un ser espiritual, usando el fuego sería de hecho un buen método. Un demonio dejaría atrás un orbe después de la incineración, pero los espíritus y los seres humanos sería no dejarían nada atrás.

No tenía miedo a la muerte, porque desde todo punto de vista, nunca había vivido. Mi ciudad natal estaba en el río del olvido en el inframundo. Yo, de hecho, nací en la misma tierra de la muerte.

El fuego abrasador me picó dolorosamente. En mi trance, vi a mis viejos conocidos. Ellos flotaban en el aire mientras me veían siendo lamido por las llamas. Quería saludarlos, pero yo estaba en tanto dolor que apenas podía hacer nada.

No sabía cuánto tiempo había pasado. A medida que la sensación de ardor en mi cuerpo se desvanecía poco a poco, los Guardias de la impermanencia Blanco y Negro agitaban sus manos y me llamaron a sus lados. No me había sentido tan amplia y luminosa en un tiempo muy largo.

“¡Haha!” Impermanencia Negra soltó una carcajada mientras me dio una palmadita en el hombro. “He visto muchos tipos de muerte, pero la manera que te veías parecía que estuvieras bañada en fuego nos dio varias rondas de shock.”

Su rostro se llenó de tal deleite que yo no sabía qué decir. Yo sólo puse mis palmas juntas para darles la bienvenida y le dije unas palabras corteses y luego me di la vuelta y mire al suelo. La multitud y la mujer estaban animando en éxtasis el nombre del reverendo Imperial. En cuanto al reverendo, ahora estaba ascendiendo el andamio alto solo, sus ojos buscando en el montón de cenizas, mientras su rostro palideció gradualmente.

“Vayámonos, ven con tus hermanos mayores y dinos como fue tu vida.”

“Espera, espérenme aquí sólo un segundo. Yo… tengo algo inacabado que tengo que hacer.”

Se miraron el uno al otro. Preguntó impermanencia Blanca, “¿El Dios de la guerra?”

Asentí.

“Vuelve pronto”.

Aura real de la familia imperial seguía siendo tan abrumador como siempre. Por suerte, me había convertido en una entidad espiritual, y era mucho más fácil para mí entrar en el palacio.

Cuando detecté a Moxi, él estaba de pie frente a la mesa del emperador.

“Espero que Su Majestad pueda proteger a mi mujer y velar por su seguridad”, decía con una reverencia.

El emperador tomó un sorbo de té antes de responderle: “Una mujer siempre será precisamente eso.”

“Su Majestad, Sansheng es mi corazón y el alma, y ​​la vida misma.”

Calidez llenó mi corazón. Aterricé cerca de él y lo abracé por detrás. “Moxi, tuve la suerte de haberte conocido.”

Moxi poco tenso. Él se dio la vuelta bruscamente, su mirada paso a través de mí y aterrizar en un lugar que no sabía dónde.

Como si hubiera percibido algo, Moxi repente corrió afuera.

“¡Insolencia!” El eunuco al lado del emperador gritó. Su Majestad hizo un gesto con la mano para detener el eunuco cuando Moxi abandonó la sala corriendo a lo largo del camino del palacio.

Lo seguí todo el camino.

El primero regresó a la casa. Cuando vio la casa vacía, sin nadie a la vista, su rostro palideció blanca como una hoja de pergamino. Se quedó congelada por un momento, y luego salió corriendo de nuevo. Después de parar y preguntando a todos en la calle, finalmente se tambaleó al mercado.

En este momento, el reverendo Imperial estaba de pie en la cima del alto andamio, agarrando un puñado de cenizas tan solemnemente declaró: “Por mi honor como el reverendo Imperial, declaro que la mujer llamada Sansheng no era, de hecho, un demonio.”

El clamor por mis oídos parecía todo haberse desvanecido. Todo lo que vi fue el vacío en los ojos de Moxi cuando él se tambaleó dos pasos hacia atrás.

Me tambaleé hacia delante para retenerlo, pero mis manos pasaron a través de su cuerpo.

Suspiré.

“Sansheng…”, susurró mi nombre con un dolor indescriptible.

“Sí”, le contesté, pero de repente me acordé de él no podía oír mi voz, ni verme más.

“Sansheng.”

“Estoy aquí.”

Pero yo no estaba; Yo ya no estaba en sus ojos.

Así como Sansheng ya no estaba en la vida de Moxi.

 

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2 thoughts on “Sancheng: Capítulo 04- Moxi, que la paz te siga en la vida

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